¨Sometimes I wonder about my life. I lead a small life. Valuable, but small. And sometimes I wonder, do I do it because I like it, or because I haven’t been brave? So much of what I see reminds me of something I’ve read in a book, when shouldn’t it be the other way around? I don’t really want an answer. I just want to send this cosmic question out into the void. So, goodnight, dear void.¨
Tuesday, October 8, 2013
De Vidas, Colores y Oportunidades
Allá por el comienzo de los tiempos…
Habia una vez un niño rojo.
El nunca entendió porqué lo hicieron así, pero con los años aprendió a aceptar su condición.
La realidad es que haber nacido asi de colorido formaba parte de un plan elaborado por El Destino para que ella fuera capaz de verlo.
Ella, la niña azul, vivía tan aislada del mundo (hacia adentro, le gustaba decir) que en todos sus años de caminar entre la gente, ni siquiera se dio cuenta que a ella la hicieron de un color diferente. Simplemente nada le llamaba la atención.
En una oportunidad sus caminos se cruzaron, hasta han contado que intercambiaron algunas palabras, pero como a él su sentido común le decía que era improbable que dos personas de colores diferentes pudieran tener algún futuro juntos, y como a ella su orgullo le decía que no demuestre interés por un completo extraño, siguieron adelante cada uno con su vida.
Pero luego llegaron a su segunda vida.
Esta vez, a él lo nacieron dueño de un viñedo. Era responsable de producir los mejores vinos que la humanidad haya probado. A ella la nacieron una hermosa planta de uvas. No sorprendentemente, El Destino la hizo crecer imponente y azulada en el viñedo del niño rojo, para que a lo mejor esta vez sí se notaran, pero el estaba tan ocupado dejando su huella en esa tierra, que solo de vez en cuando en sus días libres, la recorría, admiraba un rato su belleza, y luego seguía de largo.
Pero luego llegaron a su tercera vida.
Gracias al recuerdo de algun gen arrastrado de su primera vida, en el que el niño rojo se maravillaba al solo ver a esas pequeñas fábricas vivientes de miel, esta vez a el lo nacieron abejo. Cuentan que esta fue una de sus vidas favoritas porque sus dias estaban repletos de todas las cosas que alguna vez anheló: volar y mirar al mundo desde arriba, tener todo el aire del mundo como su propia pista de baile, sentir el frio del viento en sus mejillas rojas, y la mejor parte: respirar y acariciar a todas las flores que quisiera.
Allá abajo, en el colchón de rosas cerca de la casa costruida con las propias manos de la abejo rojo, crecía una rosa muy particular. Esta vez El Destino se ingenió inventando un defecto genético para que ella sea de un azul intenso y asi pueda distinguirse entre todas las demás.
Era imposible no notarla. La primera vez que la vio el abejo rojo decidió que todo el cielo que necesitaba estaba sobre la única rosa azul nacida en esa época. La visitaba cuantas veces al día fueran posibles porque le encantaba presenciar los ojos sonrientes con los que ella lo miraba: como si lo hubiera estado esperando desde siempre. Sin muchos saludos ni preguntas, el no dudaba un instante en acariciarle en cada petalo y besarle en cada rincon. Cuando estaba bien satisfecho de ella igual se quedaba a su lado volando cerquita, susurrandole anecdotas de sus aventuras hacia arboles lejanos y contandole de sus interminables dias de lluvia y detallandole cuanto dolia extrañarle en el invierno.
El Destino gozaba amanecer cada dia y observar en primera fila la historia que tanto quiso que el mundo conociera. Tanta fue la satisfaccion que sintió por haber logrado que finalmente se amaran de cerca, que tomo la decision de acortar las noches, los inviernos y las lluvias para que así puedan disfrutarse por mas tiempo.
Hasta que un dia, como todo en la vida, fueron separados por la inevitable muerte.
Era un dia de Mayo cualquiera, aunque los vientos frios y el azul intenso del cielo solo podian significar que una tormenta se acercaba. El abejo sintió el peligro en el estomago, asi que fue volaando hacia su rosa azul para contarle que a lo mejor se ausentaba un par de dias hasta que el temporal pase. "Me voy solo porque el viento me obliga... pero tranquila, que te voy a pensar a cada instante. Mientras tanto vos agarrate fuerte al suelo y recordá que tenes un abejo que te quiere azul y todo como te nacieron". Los dos rieron porque ese era su chiste. Ella le respondio: "Y yo te quiero asi rojo y todo como te nacieron".
Esas fueron las ultimas palabras que se dijeron y esa fue la ultima vez que se vieron.
El fue aplastado por el viento contra un arbol y a ella la intensa lluvia la aplasto antes que tuviera tiempo de extrañar a su abejo.
El Destino se puso tan pero tan furioso que esa vez llovió por cuarenta dias seguidos y el cielo se puso oscuro y el aire del frio mas frio. La ira fue tal, que el destino decidio no volver a intervenir en ningun amor. "Que ellos elijan! que sean libres y que la ceguera les duela!" Y asi, desde ese día El Destino se dedicó a tareas mas fáciles y con resultados seguros.
Pero la memoria de La Naturaleza es tan sabia y fuerte, que llegaron a su cuarta vida.
Ya que El Destino no jugó ningun rol en sus caminos, el solo pudo nacer como aquel niño rojo que fue en un principio, y naturalmente ella nacio bien azul como la inventaron en un principio.
Quizás fueron los golpes de la fuerte tormenta que sus almas acababan de superar, o fue que tanta agua les aclaró la vista, pero la primera vez que se encontraron, se necesitó solo un pestañeo para que se den cuenta a quien estaban mirando. No solamente sus corazones tuvieron memoria, hasta sus cerebros se inundaron con recuerdos. No solo los de aquella tormenta que los separó (en perspectiva ahora eso parecia un grano de arena en medio de tanta historia), sino el de todas sus vidas anteriores. Rieron a carcajadas como si los dos estuvieran viendo la misma película.
Los saludos y las presentaciones estaban de mas. Se tomaron de la mano y se sentaron bajo el primer arbol en el paso. Intercambiaron recuerdos como si estuvieran recostruyendo una colección. Se contaron tanto y con tantas ganas, solo dormian cuando el cansancio hacia que la voz les temblara.
Se amaron tanto y con tanta fuerza que no les bastó esa vida para quererse. Vivieron esta y las otras tres que les restaba llenandose de historias entre besos, risas y amores.
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