El primer día del año normalmente la gente se da el permiso de despertar bien tarde y dejar que la resaca -entre martillazos en el cerebro y remolinos en el estómago- se de su tiempo en recorrer todo el cuerpo hasta que se aburra y deje de molestar. El 1ro de Enero no tiene nada de especial. Es un día normal que sigue al anterior arrastrando todo lo mismo de siempre: los kilos de más, problemas no resueltos, cicatrices, y hasta heridas abiertas. Pero hay algo... un "no sé qué" de esperanza que quiérase o no, se contagia.
Por lo que a mí respecta, podría hacer mi lista de resoluciones de año nuevo un Domingo de Agosto, que será lo mismo. Pero no. Decido empezar hoy.
Este 1 de Enero para mí fue especial porque por primera vez mis sueños tienen nombre y apellido. Lo lindo fue que desperté a su lado.
Pretty good sign, don't you think, Dear Void?...
Leyendo lo que Neil Gamain dijo, me di cuenta cuan real y comprometedor se vuelve poner nuestros sueños en palabras. Casi como si el simple hecho de hacerlo, los vuelve real en cierta forma. Por eso estoy aquí. Porque se lo fácil que se hace en la monotonía de nuestros días olvidarnos de ellos. No me quiero convertir en esa clase de persona. Soy consciente de lo que me va a costar, pero siento que es el tipo de sudor que más satisfacción conlleva, por eso quiero escribirlos en un papelito y guardarlos en el bolsillo y quien sabe... compartir contigo alguno de ellos.
It's time to sleep and keep dreaming, so good night, Dear Void.
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