
Dear Void,
Hace días, con todo y sus dias y muchas de sus lunas no dejo de pensar en las buenas ideas que luego resultan ser no tan buenas.
Entre muchos ejemplos, se me viene a la mente aquella cama elástica que tuvo su pico de popularidad alla en los 90's. Tanto en el comercial de la tele como en nuestra mente fue una brillante, innovadora y además! divertida forma de ejercitar. Una buena idea. Al menos eso creíamos.
Nos hicimos orgullosos propietarios de una, y casi al instante de situarla en el medio de la habitación, nos dimos cuenta del primer inconveniente: Cómo acomodo semejante objeto en mi vida? Sin que dificulte el tránsito, ni arruine la decoración, ni se convierta en víctima de tantas maldiciones como cuando al andar pateamos la esquina de algún material sólido estratégicamente colocado po el Sr. Destino en nuestro camino (clásicos ejemplos: la puerta, la pared, o la pata de la mesa).
El siguiente inevitable y más que obvio cuestionamiento es: Entiendo que es una inversión necesaria si quiero mejorar mi calidad de vida, pero es esto lo que necesito? Porqué no esperé más a que esté disponible un artefacto mas compacto, silencioso y menos agresivo que sea mas de acorde a mis necesidades?
Be careful what you wish for.
En este vasto mundo seimpre anda rondando algo "más acorde a tus necesidades". Al menos eso creemos.
Aquí hago un paréntesis para comentar que googleando este elemento, me encuentro que ni siquiera tiene un nombre fenérico que lo defina! Lo mas cercano que puedo utilizar es "tonificador de aductores". Algo sin nombre... hmmm esto siempre deberia ser una llamada de atencion. una señal divina.
He aquí de lo que estoy hablando:
Está demás decir que esta inversión (que luego obviamente la hicimos) también resultó ser un gravísimo error de cálculos. Compacto: sí. Silencioso: sí. Menos agresivo: think again.Cualquier persona que caiga dentro de los parámetros de la normalidad tiene consigo cierto instinto anti-fracaso(para fines explicativos llamémosle Deseo al Exito, o E). No nos gusta equivocarnos, y por sobre todo, si de verdad asi fué, no nos gusta admitirlo. Así que hasta últimas instancias, no nos rendimos.
Hay una relacion directa entre monto de la inversón ($) y el radio esfuerzo-tiempo (fxt)r que le dedicaremos al objeto en cuestión. Claro, siempre condicionado por ciertas influencias como nuestro nivel de autoestima (e) en ese momento, y número de personas (n) que estan con el dedo índice apuntado y listo para decir "Yo te avisé, la próvima a ver si me haces caso".
En mi cabeza se resume así:
E= $ + (Fxt)r
e x n
(if only!)
Sea cual sea nuestro valor de E, la pregunta sigue siempre ahí: Considerando que el tiempo es relativo (una vez más, graicas querido Einstein por semejante consuelo) Cuánto le dedico hasta que pueda admitir el fracaso, asumir las consecuencias, y dar vuelta la página? Si hablamos del tonificador de aductores, quizás el proyecto anti-fracaso dure entre 1 a 2 meses. Después de todo, no nos costó demasiado, es compacto, y además silencioso: nadie va a notar su ausencia.Siento pena por el tonificador, siendo una palabra tan optimista y auto-explicativa, nadie se da cuenta que no está? Pobre. A lo mejor si hacia un poco de ruido? quien sabe...
En el caso de la cama elástica, por su tamaño, costo monetario, y número de lesiones en el dedo meñique esquivadas, nos debemos al menos el respeto de invertir un poco m´sa en ella... 6 a 8 meses? bueno, como diria mi madre, cada uno hace su experiencia.
La pregunta final ( y la que realmente importa) Dear Void, es Qué define exactamente a un fracaso? Acaso una visión del "bigger picture", o nuestro proceso de crecimiento no implica que cada tropezón nos acerca más a la habilidad de tomar mejores decisiones, y a perfeccionar nuestro criterio y forma de analizar nuestra vida?
Sea cual fuere la razón del no-éxito, hay dos tendencias: la primera, relacionar cualquier proyecto a emprender con el sabor amargo del fracaso, y en consecuencia, tomamos el camino seguro a las cosas. Decidimos no nvertir en accesorios deportivos mas alla de vestimenta y calzados, y nos llevamos nuestra música y buen espíritu a la plaza del barrio para una caminata, y quien sabe, si estamos rebeldes o con la conciencia intranquila típica de un Lúnes: un trotecito.
Del lato opuesto del espectro de normalidad, está la otra tendencia: Luego de muchos pares de fracasos, mps damos cuenta que seguimos vivos, que seguimos fuertes, y que lo único que realmente perdimos fue el tiempo invertido. Todo lo demás lo podemos recuperar de alguna u otra manera. Nos amigamos con la idea del riesgo, y nos repetimos el mantra alentador de turno "no pain-no gain" o "If the boat is not rocking, it's not going anywhere", y nos lanzamos a la siguiente idea o proyecto con más entusiasmo y menos miedo que todas la veces anteriores.
Lo realmente triste de toda esta línea de pensamiento, Dear Void, es que hace días, con todo y sud días y muchas de sus lunas no dejo de comparar a mi relación amorosa con la cama elástica que adquirí en los 90's, la archivé en el depósito un par de años, y cuando construí la valentía suficiente, fue a parar al basurero municipao.
De algo sí estoy segura, luego de calcular su valor de Deseo al Exito, E, la cifra resultante es inmensamente grande =)
Me voy a la cama pensando en mi inversión, y sin querer queriendo, me duermo con una sonrisa dibujada en el rostro... so good night, Dear Void.
La pregunta final ( y la que realmente importa) Dear Void, es Qué define exactamente a un fracaso? Acaso una visión del "bigger picture", o nuestro proceso de crecimiento no implica que cada tropezón nos acerca más a la habilidad de tomar mejores decisiones, y a perfeccionar nuestro criterio y forma de analizar nuestra vida?
Sea cual fuere la razón del no-éxito, hay dos tendencias: la primera, relacionar cualquier proyecto a emprender con el sabor amargo del fracaso, y en consecuencia, tomamos el camino seguro a las cosas. Decidimos no nvertir en accesorios deportivos mas alla de vestimenta y calzados, y nos llevamos nuestra música y buen espíritu a la plaza del barrio para una caminata, y quien sabe, si estamos rebeldes o con la conciencia intranquila típica de un Lúnes: un trotecito.
Del lato opuesto del espectro de normalidad, está la otra tendencia: Luego de muchos pares de fracasos, mps damos cuenta que seguimos vivos, que seguimos fuertes, y que lo único que realmente perdimos fue el tiempo invertido. Todo lo demás lo podemos recuperar de alguna u otra manera. Nos amigamos con la idea del riesgo, y nos repetimos el mantra alentador de turno "no pain-no gain" o "If the boat is not rocking, it's not going anywhere", y nos lanzamos a la siguiente idea o proyecto con más entusiasmo y menos miedo que todas la veces anteriores.
Lo realmente triste de toda esta línea de pensamiento, Dear Void, es que hace días, con todo y sud días y muchas de sus lunas no dejo de comparar a mi relación amorosa con la cama elástica que adquirí en los 90's, la archivé en el depósito un par de años, y cuando construí la valentía suficiente, fue a parar al basurero municipao.
De algo sí estoy segura, luego de calcular su valor de Deseo al Exito, E, la cifra resultante es inmensamente grande =)
Me voy a la cama pensando en mi inversión, y sin querer queriendo, me duermo con una sonrisa dibujada en el rostro... so good night, Dear Void.
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